En la Titanomaquia, en cambio, se dice que el Éter, otro primordial, fue el padre de Urano.
La relación de Acmón con Éter es sencilla, pues de él procede la luz y es un punto más elevado que el οὐρανός (cielo). En efecto, todo procede del Éter.
De manera curiosa se nos dice que Caronte es hijo de Acmón.
Hesíodo utilizaba el patronímico de Acmónida, esto es, «hijo de Acmón», para referirse a Urano, como un rey de la tierra de pecho profundo que en todas partes tiene asiento:
«Hesíodo llama Acmónida a Urano. Gea dio a luz a Acmón y de Acmón nació Urano».
Calímaco también lo cita:
«... En torno al cual arrojó al giratorio hijo de Acmón».
Alcmán da su versión sugiriendo que Acmón es el punto cenital donde gira el eje del firmamento:
«El padre de Urano, como ya se ha dicho, se llama Acmón porque el movimiento celestial es infatigable (ἀκάματος, akámatos); y los hijos de Urano son Acmónidas: los antiguos dejan claros estos dos puntos. Alcmán dice que el cielo pertenece a Acmón».
Encontramos muchas y diferentes referencia a Acmón.
Acmón, otro nombre para el dios primordial Éter.
Acmón, otro nombre para el cíclope Arges.
Acmón, uno de los Dáctilos ideos hijos de Gea.
Acmón, uno de los Curetes que cuidó al infante Zeus.
Acmón, uno de los Coribantes hijo de Soco y Combe.
Acmón era uno de los dos cercopes. Los cercopes eran dos enanos gemelos traviesos, tramposos y mentirosos hijos de Teia y Océano. Se dedicaban a robarle a los viajeros y vagaban por el mundo, apareciendo en cualquier lugar donde hubiera travesuras.
Acmón, compañero de Eneas que con su familia lo acompañaron al exilio tras la Guerra de Troya.
Acmón, rey frigio epónimo de Acmonia.
Acmón, hijo de Paneo, el jefe de una colonia de escitas que se estableció en Siria y Fenicia.
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