SEGUNDA GENERACIÓN DE DIOSES. HIJOS DE GEA Y URANO: CÍCLOPES Y HECATÓNQUIROS

    Los cíclopes pertenecen a  la segunda generación de hijos de Urano y Gea. Se denominan cíclopes porque responden a un epónimo (Κύκλωπες: Kýklōpes: ‘ojo circular’: un ojo en la frente. Góngora dedicará la séptima estrofa de su “Polifemo y Galatea” a describir al primero, el cíclope de la Odisea cegado por Ulises: “Un monte era de miembros inminentes/este, que de Neptuno hijo fiero,  de un ojo ilustra el orbe de su frente…”), siguiendo la tradición de Homero y Ovidio)

Según Hesíodo los cíclopes son tres: Brontes (Βροντης, ‘el que truena’), Estéropes (Στεροπης, Steropês, ‘el que da el rayo’) y Arges (Ἄργης: ‘el que brilla’). 

Utilizan una fuerza descomunal en todas sus acciones, que los ensoberbece y los convierte en violentos, aunque esta peculiaridad no se aprecia en Teogonía, ya que estos seres se comportan como unos asistentes dóciles y obedientes de las divinidades. Ellos fabricarán y perfeccionarán el rayo a Zeus, el dios olímpico, que será su principal instrumento de fuerza.


Hecatónquiros

Eran gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas 

Los Hecatónquiros eran tres gigantes primordiales —Briareo, Coto y Giges— hijos de Gea (la Tierra) y Urano (el Cielo)

 Poseedores de una fuerza inmensa y temidos por su poder, fueron encerrados en el Tártaro por Urano, liberados posteriormente por Zeus para luchar a su lado en la Titanomaquia, donde fueron fundamentales para la victoria olímpica. 

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