Las grayas, pertenecen a la tercera generación como los dioses del Olimpo.
Dentro de la larguísima lista de monstruos de la mitología griega, encontramos las conocidas Grayas o Greas. Tres ancianas horribles que se ubican en la parte más occidental del mundo custodiando la guarida de sus hermanas Gorgonas.
Deidades preolímpicas, cuentan únicamente con un ojo y un diente. Ambos son compartidos por las tres, paseándolo de una a otra para poder vigilar el lugar.
Estos seres repugnantes ya nacieron ancianas, aunque los poetas decían que habían nacido hermosas y que poco a poco se fueron arrugando, quizá en una visión romántica.
En la Teogonía de Hesíodo son solo dos «Ceto tuvo con Forcis a las Grayas de bellas mejillas, canosas desde su nacimiento. Las llaman Viejas los dioses inmortales y los hombres que pululan sobre la tierra:Penfredo de bello peplo y Enío de peplo azafranado
En ocasiones eran conocidas también como Fórcides, por ser hijas de Ceto y Forcis, dioses marinos de la primera generación de dioses. Muchos aseguran que este parentesco y su color cetrino las convertían en la personificación de la espuma de las olas del mar.
Si juntas son terroríficas, una a una lo son más; y es que cuentan con nombres como Dino, temor, Enio, horror o Pefredo, alarma.
Estas brujas hermanas pueden ser comparadas con personajes tan importantes como las tres hilanderas del destino, o Moiras, las Nornas noreuropeas o la diosa báltica Laima y sus dos hermanas.
Lo cierto es que estos seres sólo aparecen en una leyenda, la de Perseo. Perseo estaba obligado a matar a Medusa, como parte de una misión suicida impuesta por el rey Polidectes, quien buscaba deshacerse de él para casarse forzosamente con su madre, Dánae. Al no tener regalos para la boda del rey, Perseo ofreció traer cualquier cosa, y Polidectes le exigió la cabeza de la Gorgona, esperando que muriera en el intento.
Para poder llegar a la Gorgona, primero tendría que encontrar a las Grayas. El camino estaba guardado por ellas y lo cierto es que Perseo no contaba con muchas posibilidades de despistarlas. No obstante, en un acto heroico les robó el ojo cuando lo pasaban de una a otra y así las dejó completamente dormidas continuando su camino.
Según cuentan, el ojo fue arrojado al lago Tritonis, dejando eternamente dormidas a las Grayas en una versión, pero en la Biblioteca mitológica se nos dice que Perseo marchó al encuentro con las Fórcides para que las hermanas le revelaran el paradero unas ciertas ninfas que custodiaban los tesoros divinos. El texto nos dice que «las tres disponían de un solo ojo y un solo diente, que compartían: Perseo los cogió y cuando se lo reclamaron dijo que los devolvería si le indicaban el camino que llevaba hasta las ninfas. Estas ninfas tenían sandalias aladas y la kíbisis, que al parecer era un zurrón». La narración termina aclarando que cuando las Grayas le revelaron el paradero de las ninfas que custodiaban los tesoros divinos, Perseo se dignó a devolverles el ojo y el diente a las hermanas. Otra versión del mito completa la narración anterior, aclarando que tenían un oráculo y sabían la forma de matar a la Gorgona, consistente en lograr de las ninfas los tesoros divinos antes citados más el casco de invisibilidad de Hades. Perseo, informado por Hermes y Atenea de que las Grayas conocían el oráculo, les robó sus pertenencias para conseguir respuestas —e incluso algunas fuentes cuentan que también les amenazó con su espada— y dónde podía encontrar a las ninfas.
En la tragedia de Prometeo encadenado se nos dice que las Grayas viven atravesando el estruendoso mar hacia donde sale el sol. Allí, en las llanuras de las Gorgonas, en Cístene, habitan las Fórcides, tres viejas doncellas con figura de cisne ("κυκνόμορφοι") que tienen un ojo y un diente para las tres, y que en su momento una de las hermanas está en posesión de ojo, cuando le place. Sea como fuere ninguna de las hermanas ve nunca los rayos del sol ni la luz de la luna. Pero cerca de ellas viven las aladas Gorgonas. Ovidio relata más aún el paraje donde moraban las Grayas y nos dice que al pie del helado Atlas existe un lugar absolutamente seguro por la protección de un macizo rocoso y que a su entrada habitaban las hijas de Forcis
Con el nombre de Las Fórcides también se conocía a la segunda de una trilogía de tragedias —ahora perdidas— escritas por Esquilo, que narraban la epopeya de Perseo en su búsqueda de la cabeza de Medusa. En esa obra las Grayas tenían el papel de coro.
En la Astronomía poética se nos dice que en Las Fórcides las Grayas eran las guardianas de las Gorgonas. Se cree que no tenían más que un ojo entre ellas, y que por tanto hacían guardia, vigilando una tomándolo en su turno. Perseo arrebató este ojo justo en el momento que una de las hermanas lo estaba pasando a otra, y lo arrojó al lago Tritonis. Así, cuando las guardianas fueron cegadas, Perseo pudo fácilmente matar a la Gorgona cuando esta finalmente fue vencida por el sueño.
Nono, poeta tardío, añade el dato de que las Grayas eran «insomnes» y que las hermanas se intercambiaban el ojo para poder dormirse.
Paléfato, por su parte, dice que aquella de las hermanas que estaba usando el ojo podía ver pero las otras no, pero como la una le pasaba el ojo a la otra, todas veían; también dicen que moraban en la isla de Cerne.
Existen varias interpretaciones acerca de las Grayas. Se cree que como otros miembros de la familia de Forcis, son deidades marinas, y en este caso las Grayas personifican la espuma blanca que se puede apreciar en las olas del mar.
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