Tifón y Equidna, como vimos, pertenecen a la primera generación de Dioses, nacidos de la unión de Gea y Tártaro.
Ambos son considerados los padres de todos los monstruos.
Tifónera un monstruo terrorífico. Su fuerza era como la de un buey y tenía 100 cabezas de serpiente con lenguas negras y ojos de fuego que brotaban de sus hombros. Todas sus cabezas tenían sus propias voces, produciendo indescriptibles sonidos. Una podía hablar el lenguaje de los dioses, mientras otras podían mugir como un toro, rugir como un león, otras ladrar como una jauría de sabuesos o hacer extraños sonidos siseante.
Tifón fue clave en la tifonomaquia, la última gran guerra entre Titanes y Dioses. La primera fue la Titanomaquia, la segunda la Gigantomaquia y la tercera y última la Tifonomaquia.
Tifón intentó destruir a Zeus por haber derrotado a los Titanes. Inicialmente, Tifón dominó a Zeus y arrancó sus tendones, pero éstos fueron recuperados por Hermes y devueltos al cuerpo de su dueño; tras ello, Zeus procedió a luchar con Tifón una vez más hasta derrotarle. Vencido, Tifón fue confinado bajo el Monte Etna.
Equidna era una monstruosa ninfa, considerada en unas fuentes literarias descendiente de Forcis y Ceto, en otras de Tártaro y Gea y también se le ha asignado como madre de Calírroe y Medusa. Equidna tenía cabeza de mujer, en la que destacaba un bellísimo rostro, pero su cuerpo era el de una enorme serpiente. Precisamente el nombre de Equidna significaba víbora, o serpiente, según el eminente mitólogo británico Robert Graves.
Cuando atacaron el monte Olimpo ella y su compañero Tifón, Zeus los derrotó, pero les permitió seguir viviendo, así como a sus hijos, como desafío para los héroes futuros. Equidna moró desde entonces en una cueva del país de los Arimoi, un remoto lugar desértico situado en Asia Central, probablemente Siria.
En una ocasión, Equidna asaltó a Héracles durante uno de sus viajes para robarles los bueyes de Gerión, y cuando éste fue a reclamarlos Equidna le dijo que no se los entregaría a menos que él tuviese sexo con ella. Héracles lo hizo, y de esta unión nacieron Agatirso, Gelono y Escites.
Equidna vivió largamente causando grandes estragos en Arcadia. Pero un día, Argo Panoptes, el mítico guardián que tenía cuatro ojos para realizar muy bien su labor de vigilancia, la sorprendió durmiendo en su guarida y la mató.
Los dos hermanos se unieron y tuvieron a:
Cerbero: El perro de tres cabezas (o cincuenta, según la fuente) que custodiaba la entrada al Hades.
Hidra de Lerna: Monstruo policéfalo con aliento venenoso, derrotado por Heracles.
Quimera: Criatura híbrida con partes de león, cabra y serpiente.
Esfinge: Monstruo con rostro humano, cuerpo de león y alas, famosa por sus acertijos en Tebas.
Ortro: Perro de dos cabezas, hermano de Cerbero, guardián del ganado de Gerión.
Dragón Ladón o Serpiente de las Hespérides: Dragón de cien cabezas que custodiaba las manzanas doradas en el jardín de las Hespérides.
León de Nemea: Bestia de piel impenetrable, también derrotada por Heracles.
Águila del Caúcaso (Ethon): Ave que devoraba diariamente el hígado de Prometeo.
Dragón de la Cólquida: Guardián del vellocino de oro.
Cerda de Cromión: Una temible cerda que asolaba la región de Cromión.
A Campe, la tercera hija de Gea y Tártaro no se le conoce descendencia.
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