“Antes que nada nació el Caos”, dice Hesíodo al inicio de la Teogonía.
No se trata sólo de un elemento de la primera diferenciación cosmogónica, sino que además es el primero de todos los componentes de esa primera diferenciación.
La palabra xáos deriva de la raíz xa, que significa “abertura”, “resquicio” o “bostezo”.
Eliade lo interpreta como “abismo”, del que surgieron Gea y Eros ,es decir, elementos de la primera diferenciación ( Eliade, Historia de las creencias..., vol. 1, cap X).
Del uso arcaico de esta palabra, anterior al 400 a. C., hay pocas referencias que nos lleven a un sentido cosmogónico, pero en general se refieren a “la región existente entre el cielo y la tierra”, el aire libre donde vuelan las águilas.
Con todo, no está nada claro qué lugar ocupa el Caos en el cosmos griego primitivo.
En el texto hesiódico hay una nueva referencia en la que Zeus ataca con fuego a los Titanes y “un fuego inefable invadía el Caos”. De esta referencia se deduce que el Caos se halla entre el cielo y la tierra, dado que Zeus ataca a los Titanes en su morada, el monte Otris, y es difícil suponer que el fuego y el calor de Zeus penetren bajo tierra, en el inframundo; así que se considera que las llamaradas de Zeus se dirigen hacia esa zona intermedia que separa Cielo y Tierra, cosa que deja un importante papel para Caos,como resquicio, para considerar el tema de la separación entre Tierra y Cielo, que es otro importante capítulo cosmogónico.
◦ Aristóteles en su Física IV lo interpreta como un espacio vacío primordial e independiente de las cosas, es decir, como el lugar continente de las cosas. Sin duda, la interpretación de Aristóteles está condicionada por su propia concepción del lugar (topos), pero lo cierto es que el concepto de espacio es muy posterior a Hesíodo, y sólo aparece a partir de Pitágoras, Zenón de Elea y en el Timeo platónico.
◦ Zenón Citeo y los estoicos, a través de Ferécides, lo asocian a “lo que es vertido”, es decir, un líquido, el agua.
◦ Una interpretación posterior, también basada en el estoicismo, toma el término Caos como sinónimo de desorden, de materia desordenada e informe.
Cornford interpreta el verso hesiódico “Antes que nada nació el Caos” como que surgió el resquicio entre la tierra y el cielo, es decir, la aparición de una separación cósmica que sería el primer estadio cosmogónico.
Esta idea tiene el inconveniente de que la noche, Urano, aún no ha surgido cuando se da esa primera diferenciación, pues pertenece al segundo estadio. El resto de las condiciones encaja en la interpretación sugerida por Cornford.
Además, hay una separación Cielo-Tierra más específica en el posterior mito de la mutilación de Cronos. Quizá el Caos no es una condición previa a un mundo diferenciado en primera instancia, sino una modificación de lo ya dado, es decir, que ya estarían presentes el Cielo y la Tierra cuando se introduce el verso hesiódico referido, en tanto que ninguna cosmogonía griega admitiría la nada como origen. Es posible que la idea de un cosmos formado por Cielo y Tierra unidos fuera una concepción general, y que el relato comenzara directamente con su separación como primera diferenciación, a partir de la aparición de aquel resquicio entre ambos (Xáos), es decir, que en el principio de todo, Cielo y Tierra se separaron.
La idea de Caos es importante a efectos de desarrollos filosóficos posteriores: su oscuridad le confiere unos límites no determinados, aunque no sea absolutamente ilimitado, pero es posible que de él derivase la idea de apeiron de Anaximandro. Eurípides, Diodoro, Apolonio de Rodas también escribieron sobre el caos remitiendo a este mito de la separación Cielo-Tierra, y a la vez tienen conexión con formulaciones naturalistas. Por ejemplo, las ideas de Diodoro parecen inspirarse en Demócrito. Son textos de carácter ecléctico, pero sin duda reflejan la influencia de las ideas cosmogónicas tradicionales y populares, que en su momento sería transmitidas oralmente
GEA O GAIA, era la Terra de los romanos. Gea es la madre Tierra de donde surgen todas las razas divinas. Nace después de Caos y antes de Eros.
Después se une con Urano y da a luz a los seis titanes: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Japeto y Cronos. También tuvo a las seis titánides: Tía, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis Después nacieron los cíclopes (monstruos gigantes con un solo ojo), divinidades relacionadas con el rayo y el trueno. Por último nacieron los Hecatonquiros, seres de cien brazos, gigantescos y violentos.
Urano odiaba a sus hijos, por lo que los obligaba a vivir en las profundidades de su madre causándole gran dolor al no poder parirlos. Gea decidió liberarlos y les pidió que se vengaran de su padre y sólo.el menor, Cronos aceptó ayudar. Gea le entregó una hoz de acero a su hijo. En la noche cuando Urano cubrió a Gea toda para unirse con ella, Cronos le cortó los testículos a su padre y los arrojó detrás de él. La sangre que brotaba de la herida fecundó a Gea y de ahí nacieron los Gigantes, las Herinias y las Ninfas de los Fresnos, además de todas las divinidades realcionadas con los árboles.
Los testículos los tiró al mar y de la espuma surgió Afrodita.
Posterior a esta mutilación, Gea se unió con Ponto de donde nacieron las divinidades marinas: Nereo, Taumante, Forcis, Ceto y Euribia. Mientras, Cronos reinaba en el mundo y se había vuelto un tirano terrible y había encerrado a sus hermanos los titanes y los hecatónquiros en el Tártaro.
Cronos se había unido a su hermana la titánide Rea y había devorado a todos sus hijos nada más nacer, asustado de que lo que él hizo a su propio padre se repitiese con sus hijos. Cuando Rea estaba encinta de Zeus pidió ayuda a Gea. Gea y Urano le revelaron el secreto de los Destinos y le enseñaron como burlar a Cronos. Cuando el niño nace, Gea lo esconde en una caverna, al mismo tiempo que a Cronos le era entregada una piedra envuelta en mantillas, a la que devoró sin notar la diferencia.
Cuando Zeus estuvo mayor, luchó abiertamente con Cronos y Gea le hizo saber que necesitaría la ayuda de los Titanes. Estos al ser liberados por Zeus del Tártaro, le dieron el rayo, el trueno y el relámpago, armas con las que destronó a su padre.
Pero Gea seguía descontenta por la suerte de los Hecatonquiros, que habían sido derrotados, por lo que se une con Tártaro (dios de los abismos) y engendró a Tifón, con el que tuvieron que luchar los dioses por largo tiempo. Además nació de esta unión otro monstruo, Equidna.
La mayoría de las teogonías le atribuyen a Gea la maternidad de diversos monstruos como Caribdis, las Harpías, Pitón, el dragón guardián del vellocino de oro, e incluso la Fama.
Con el tiempo, Gea se convirtió en la madre universal, y conforme el mundo helénico personificaba a sus dioses, la tierra se encarnaba en divinidades como Démeter o Cibeles, y la tierra como elemento abandonaba la mitología.
Gea se consideraba además, como inspiradora de muchos oráculos, poseía los secretos de los Destinos, y sus predicciones eran más antiguas y seguras que las del mismo Apolo.
Como en los poemas homéricos, el Tártaro hesiódico es la más profunda región del mundo, situada bajo el mismo Hades, a la misma distancia de este que la Tierra del Cielo.
Fue el lugar donde las sucesivas generaciones de dioses encerraron a sus enemigos.
Aunque muchos autores lo mencionan en el inicio de sus cosmogonías , otros autores griegos como Platón o Aristóteles, ignoraron los versos de la Teogonía donde se lo menciona.
Martin West piensa que es posible que fuera insertado como una idea de último momento: ubicar el Tártaro en los inicios sería comprensible en una teogonía como la hesiódica, en la que el mundo se construye de abajo arriba.
Cuando Tártaro es personificado se le considera padre de hijos siniestros, como Tifón (en la Teogonía, hijo de Gea y Tártaro) o, en fuentes posteriores, de Equidna y Tánatos (la muerte).
El Tartaro era más conocido como el lugar más profundo y temible del mundo, pero también era un dios, pues podía tomar forma física con la que atormentaba a los condenados e incluso podía aparearse con otros dioses.
Los Titanes, los Hecatónquiros, los cíclopes y los gigantes fueron los primeros en ser encerrados dentro de este reino por su mismo padre por temor a perder su soberanía. Este lugar contuvo la mayor parte del tiempo a los Titanes pues tras ser liberados y derrocar a su padre, fueron nuevamente encerrados mucho tiempo después, pero, esta vez fue Zeus y los otros dioses Olímpicos quienes los condenaron.
El Cupido de los romanos, era el dios griego del amor, o más precisamente, del deseo pasional y físico. Sin previo aviso, elige a sus objetivos y golpea con fuerza sus corazones, provocando confusión y sentimientos irreprimibles o, en palabras de Hesíodo en su Teogonía, "afloja los miembros y debilita la mente"
En el arte griego, Eros suele representarse como un joven despreocupado y bello, coronado de flores, especialmente de rosas, que se asociaban estrechamente con el dios.
Eros y Psique son una pareja frecuente en la escultura de la Grecia y Roma antiguas.
Según Hesíodo en su Teogonía, Eros era uno de los cuatro dioses primigenios responsables de la Creación, junto con Caos, Gea y Tártaro, representando la pulsión y el deseo que obliga a los dioses a aparearse para generar nuevas criaturas e ir ordenando el mundo.
En otras tradiciones, como las cosmogonías órficas, Eros nace hermafrodita de un huevo que puso el Titán Cronos (que representa el Tiempo) en el vientre de Caos.
El dramaturgo caómico griego Aristófanes (c. 460 - c. 380 a. C.) utiliza la misma idea, pero hace que Eros nazca de un huevo de plata que pusieron Nyx (la noche) y Aither (el viento). Otras alternativas para la madre de este deseable hijo del amor son Eilithyia (protectora del parto), Penia (la pobreza) e Iris (la diosa mensajera y viento del oeste).
A veces Eros es juguetón e inofensiavamente travieso, pero otras es cruel en sus ataques por sorpresa.
Sin embargo, más frecuentemente que todas estas versiones, Eros era considerado el alado acólito o asistente de Afrodita, diosa del amor, la belleza y el deseo. A veces también se le consideraba hijo de Afrodita, con Ares, el dios de la guerra, como padre, y Deimos (miedo), Fobos (pánico) y Harmonia (armonía) como sus hermanos. En algunas tradiciones, Eros también tenía un hermano menor, Anteros, que era una figura mucho más oscura y un vengador del amor no correspondido.
En los mitos griegos, Eros se asociaba sobre todo con la fertilidad, el deseo y el amor sexual, y como esas pasiones podían resultar muy difíciles de controlar, el dios era considerado una especie de astuto embaucador. A veces, el dios es juguetón e inofensivamente travieso, pero otras veces es cruel con sus ataques sorpresivos que sólo traen consigo pasión temeraria y confusión, el dios juega con su víctima como con una hoja indefensa atrapada por el viento. La falta de disciplina y la poca fiabilidad general de Eros pueden explicar por qué nunca se le consideró uno de los doce dioses olímpicos. Por último, Eros era considerado el protector particular del amor homosexual.
Se pensaba que las flechas de Eros, a menudo dirigidas al azar, hacían que la gente, los héroes y los dioses se enamoraran - nadie era inmune.
Uno de los episodios más famosos de este truco fue cuando Apolo ridiculizó las habilidades de Eros como arquero y éste disparó una de sus flechas al gran dios, haciendo que se enamorara de la ninfa Dafne. Otro caso en el que Eros utilizó sus flechas portadoras de amor fue cuando hizo que Medea se enamorara del gran héroe Jasón, el que se apoderó del Vellocino de Oro. El propio Eros no era inmune a los poderes del amor, y es famoso por haberse enamorado y casado con Psique en contra de los deseos de su madre Afrodita.
En la religión griega, Eros era objeto de culto en Tespias (con su fiesta deportiva y artística, la Erotidia) y en Atenas, Megara, Filadelfia, Leuctra, Velia y Parium.
Además, estaba estrechamente relacionado con muchos de los cultos a Afrodita en todo el mundo griego.
Tanto en la Academia de Atenas como en el gimnasio de Elis se colocaron altares a Eros, lo que indica que, en el mundo griego, el amor a la belleza masculina se tenía en tan alta estima como la femenina. Como el dios se asociaba al amor varonil por el valor y el esfuerzo, guerreros como la famosa Banda Sagrada de Tebas, la unidad de combate de élite compuesta por parejas homosexuales, tenían al dios en especial estima y hacían ofrendas a Eros antes de la batalla.
Eros y su omnipotencia fue uno de los temas favoritos de filósofos como los epicúreos, Parménides, y de Platón, que lo trata extensamente tanto en su Banquete como en el Fedro. Platón, o quizás más exactamente los personajes de sus conversaciones socráticas, a menudo defienden el poder del Amor, como aquí:
Por eso digo que el Amor es el más antiguo de los dioses, el más honrado y el más poderoso para ayudar a los hombres a conseguir la virtud y la felicidad. (El Banquete, 180b)
De nuevo, en otra obra, el filósofo destaca la relación entre el Amor y el Bien:
Y si, como antes, investigas el asunto apoyándote en el la antigua lengua ática, obtendrás una mejor comprensión, ya que te mostrará que el nombre de 'héroe' -heros-está sólo ligeramente alterado de la palabra 'amor' -eros -la misma cosa de la que surgieron los héroes.
(Crátilo, 398d)
Mientras que en este pasaje Platón describe las causas y los efectos del amor en una persona alcanzada por las flechas de Eros:
"Piensa en cómo una brisa o un eco rebota desde un objeto sólido y liso hasta su fuente; así es como la corriente de la belleza vuelve al hermoso muchacho y lo hace vibrar. Entra a través de sus ojos, que son su ruta natural hacia el alma; allí riega los pasajes para las alas, hace crecer las alas y llena de amor el alma de la persona amada a cambio. El niño está enamorado, pero no tiene idea de que es lo que ama. No entiende, ni puede explicar, lo que le ha sucedido. Es como si hubiera contraído una enfermedad ocular de otra persona, pero no pudiera identificar la causa; no se da cuenta de que se está viendo a sí mismo en el amante como en un espejo. Por eso, cuando el amante está cerca, el dolor del muchacho se alivia igual que el del amante, y cuando están separados, él anhela tanto como es anhelado, porque tiene en él una imagen especular del amor (amor correspondido), aunque no habla ni piensa en él como amor, sino como amistad. Aun así, su deseo es casi el mismo que el del amante, aunque más débil: quiere verle, tocarle, besarle y acostarse con él; y por supuesto, como es de esperar, actúa según estos deseos poco después de que se produzcan.
(Fedro, 255c-e)
Por último, Platón cita también un antiguo dicho de los autores homéricos sobre el aspecto más físico de Eros:
Sí, los mortales le llaman "Amor", poderoso y alado; pero debido a su necesidad de sacar las alas,
los dioses le llaman 'Empuje'.
(Fedro, 252b)
En el arte griego antiguo del siglo VI a. C., se suele representar a Eros como un adolescente con alas y a menudo lleva una corona de victoria. También puede llevar una lira, una liebre o un látigo, este último cuando persigue a un joven. Sorprendentemente, sólo se le representa portando un arco con cierta frecuencia a partir del siglo IV a. C., aunque la primera referencia literaria es muy anterior y se encuentra en la tragedia Ifigenia en Áulide, de Eurípides (c. 406 a. C.). En la cerámica griega, Eros suele aparecer en bodas y otras escenas románticas, a menudo sobrevolando a los protagonistas, como París y Helena de Troya. El pícaro dios también puede aparecer en escenas atléticas y militares, y es habitual que aparezca en las escenas del nacimiento de Afrodita y de la creación de Pandora, la primera mujer de la mitología griega.
Las figuras de Eros también pueden aparecer de a dos o de a tres, en cuyo caso se denominan Erotes, símbolo de las diferentes formas que puede adoptar el amor. Cuando están en grupo, suelen recibir los nombres individuales de Eros, Himeros (deseo) y Pothos (anhelo).
Pausanias, el viajero griego del siglo II a. C., describe un templo de Afrodita en Megara, en el Ática occidental, con una estatua de marfil de la diosa del amor, la más antigua del templo, y el trío de Eros, Himeros y Pothos, realizado por el famoso escultor del siglo IV a. C., Scopas de Paros. En otros lugares, Eros apareció en la base del trono de la estatua de Zeus en Olimpia, que fue una de las siete maravillas del mundo antiguo, y también está presente en el friso oriental del Partenón, representado como un niño junto a Afrodita. En obras del lado opuesto de la escala, Eros era el tema favorito de los joyeros y talladores de gemas griegos. En el arte helenístico, Eros y Psique forman a menudo una pareja, y el medio preferido son las figuras de terracota. Sólo en el arte romano posterior, Eros, bajo su nuevo nombre de Cupido, se representa comúnmente de forma poco halagadora como un bebé regordete y travieso.
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